Región

Juárez: el Municipio niega maltrato animal en la perrera municipal

Aseguran que los animales son alimentados y ha tergiversado el trabajo que lleva adelante la perrera

Una organización protectora de animales denunció esta semana al intendente de Benito Juárez, Julio Marini, por incumplir las leyes que garantizan el bienestar animal en la perrera estatal. En tanto, desde la municipalidad niegan que haya maltrato y hablan de una problemática que debería ser enfocada en la responsabilidad de los dueños y una convivencia donde se cuide a los animales y a los vecinos.

Según fuentes del municipio de Benito Juárez, en la perrera estatal hay 60 perros que «levantan» cuando hay una denuncia de un vecino ante una agresión del animal contra una persona u otro animal. Es por eso que se dice que «están judicializados» aunque en general llegan allí por denuncias de vecinos que prefieren preservar su identidad para no generar un conflicto mayor y no quieren pelearse con quienes deben convivir en el barrio.

La secretaria de Salud de Benito Juárez, Karina D’Espósito, desestimó en diálogo con LA NACION las denuncias de la organización proteccionista y dijo que para la problemática con los perros se solucione «no hay que cargar contra las proteccionistas que denuncian, ni los dueños de los perros, ni contra el municipio». Asimismo señaló que hay un espacio de diálogo un viernes al mes para canalizar y resolver los problemas que se presentan.

Además, defendió la gestión de la Secretaría de Broomosis, de la cual depende la perrera, y destacó los trabajos que realizan para proteger a los animales que llegan allí. «Esto funciona bien siempre. Ese grupo de proteccionistas, que es el único de varios que eleva denuncias, ha tergiversado el trabajo que lleva adelante la perrera. Es mentira que se maltrata a los animales», dijo D’Espósito.

Con respecto a la foto en la que pareciera verse cómo un perro come a otro, afirmó: «Suele haber bajas porque al ser muchos perros, suelen pelearse y se matan entre ellos. Pero los perros están súper bien alimentados, les damos alimento balanceado y las carnicerías de la zona nos donan huesos y restos de carne. Solo para 25 perros, al año podemos gastar un millón de pesos. Y hoy son 60 en total. La inversión que ponemos en el cuidado es importante».

Para D’Espósito, las proteccionistas denunciantes toman casos particulares pero no ven todo el trabajo que hay detrás.

«Han hecho de sus denuncias algo ya político, cuando hasta los concejales opositores nos apoyan en el trabajo que realizamos en la perrera. Un viernes de cada mes hacemos reuniones junto con vecinos, organizaciones de proteccionistas, concejales, la jueza de faltas y tratamos todas las denuncias, los problemas que tienen las personas con los perros y cómo mejorar el trabajo que hacemos para que los animales estén bien y puedan ser adoptados. Una de las denunciantes nunca vino a ninguna de las reuniones y otra solo una vez», agregó la funcionaria y dijo que ACMA nunca asiste a las reuniones.

Tras ello explicó que entre los perros cautivos en la perrera, los considerados muy peligrosos están en tres caniles especiales y que están por hacer obras para agrandar aún más el predio.

«A mí me dan mucha lástima todos los perros porque son perros presos. El foco del problema debería estar en los dueños, que deben ser más responsables y dejarlos dentro de las casas. Es usual que los perros sigan a sus dueños al trabajo o a veces en las puertas de los colegios ves a cinco perros esperando a los chicos. Pero también hay ataques de perros a gente que anda en bicicleta o que ladra a la gente mayor que camina por la calle y se le tira encima», explicó.

D’Espósito también afirmó que hay un número para denuncias y pedidos de castración y que allí se reciben muchas quejas todos los días y que «la gente prefiere hacerlo de manera anónima para no pelearse con sus vecinos». «Tras una denuncia se le hace una observación al dueño y se le pide que guarde al perro. Pero a la segunda, si el perro agrede a alguien, se hace una multa y lo levantamos [se lo llevan a la perrera]. Y no es que queramos hacerlo pero hay que cuidar a las personas. Debe haber una convivencia responsable con los perros y los vecinos y las proteccionistas que hacen un gran trabajo. El otro día en Coronel Suárez a un niño un perro le mordió la mano y se la tuvieron que amputar», añadió.

Por último, consultada acerca de por qué hay tantos perros en la perrera y cuándo pueden ser retirados, dijo: «Tenemos 60 y hay municipios con 200. El problema es que después los dueños no los vienen a buscar nunca. Nosotros ahora estamos haciendo un programa para que la gente adopte a los que son más buenos, pero es difícil porque son perros viejos».

Fuente: diario El Fenix

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