Politica

“El peronismo vuelve a ser alternativa cuando se revoluciona”

Entrevista a Alfredo 'Pichi' Fisher, intendente de Laprida en Página 12

El arribo de Axel Kicillof a la presidencia del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires es, para muchos dirigentes, el inicio de una etapa que consolida un camino hacia 2027. Con Javier Milei avanzando con su agenda en el Congreso, Alfredo Fisher, dice que el contexto amerita una actitud “revolucionaria” por parte del peronismo, si es que PJ pretende construirse como una alternativa genuina para las próximas elecciones presidenciales.

En casi una hora de conversación con Buenos Aires/12, el intendente de Laprida asegura que “la cuestión más importante es dejar el lugar de trinchera opositora sin alternativa”, contesta el

A sus 63 años, con cuatro períodos al frente del municipio y un paso por como senador provincial entre 2019 y 2023, Fisher está enrolado en el Movimiento Derecho al Futuro. Pide salir de un discurso que, dice, únicamente recuerda los años dorados de gestión. “No podemos pretender que nos apoyen por aquellos momentos buenos, como tampoco pasará que por cagadas que nos mandamos nos condenarán toda la vida”, sostiene de cara a lo que viene.

—¿Qué significa para el peronismo que Axel Kicillof sea el presidente del partido?

—Es como natural, al menos en el peronismo donde yo me desarrollé desde chiquito. Me parece importante que el Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires, de la provincia que aporta un 40 por ciento del padrón, su conducción este alineada con la conducción política de la provincia. Luego de que termine la presidencia de Cristina, en el peronismo hemos estado con idas y vueltas, y hoy se estaría alineado. Era una deuda que teníamos. Visto hacia dentro del peronismo, da una certeza, marca un mismo camino. Dejamos de tener varias cabezas, por lo que también va a repercutir en la gobernabilidad.

—¿No afecta que la estrategia inicial no concebía a Kicillof como principal candidato?

—Quizás, entre todos, consideramos que la mejor candidata era Verónica Magario, pero en una mesa donde te sentás a consensuar, lo mejor no es lo mejor para vos, es lo mejor de la mesa. Esa situación resultó en que él ejerza la presidencia, algo que es muy importante. Y fue muy importante también que el gobernador se plantara y que nadie tenga asignada una bolilla negra. Por eso planteamos a Verónica como vice y fue aceptado.

—¿Cuál es la relevancia del partido en esta época?

—Las cuestiones prácticas del partido se dan cada vez que hay que usar, como decía Juan Domingo, la herramienta electoral. Luego, creo que es más una cuestión simbólica, pero el simbolismo es importante en política. Sino, miremos hoy en Argentina como con símbolos y relatos la población está en mucho riesgo, porque se apoyó en eso, en símbolos y relatos, y la consecuencia se vio reflejada en las votaciones de esta semana.

—¿Cuáles son los desafíos del peronismo para convertirse en una alternativa en 2027?

—Está muy fresco el último resultado electoral y el impacto que tuvo sobre los legisladores nacionales. No necesitamos encuestas, lo real es el proceso electoral. Para el peronismo, la cuestión más importante es dejar el lugar de trinchera opositora sin alternativa. Hemos sido, a lo largo de nuestra historia, siempre los portadores, usinas de agenda para mejorar la vida de los argentinos, tanto de los más pobres como de los ricos. Siempre con la prioridad depositada en los más humildes, en los viejos y los chicos. Para cumplir ese mandato histórico hay que recuperar la agenda y tener iniciativas propias.

Fisher explicó cómo los municipios deben afrontar un volumen de demandas cada vez más amplio (Prensa Municipalidad de Laprida)

—¿Por ejemplo?

—La necesidad de encarar, atender y tratar la legislación laboral en Argentina. No lo hicimos, no tuvimos agenda propia, tuvimos símbolos muy fuertes que nos impedían ser pragmáticos. Entonces, vino un pillo, agarró el tema y lo hizo de una manera distintas a lo que pretendemos. No tenemos que abandonar y tenemos que recuperar la posibilidad de discutir temas importantes a favor de los laburantes. Si tenemos pruritos y estamos estacados en un asador de la época de felicidad, nos arrasa alguien que no tiene, como bien demostró, la prioridad puesta en hacer que la mayoría de nosotros nos realicemos de manera integral. No podemos hablar de nuestro proyecto de reforma laboral, previsional o impositiva sin tenerlos discutidos. Lo que pasó con la reforma laboral aprobada en el Senado, y que seguro será aprobada en Diputados, es una batalla perdida para nosotros. Entonces, hay que dar vuelta de página y ver qué pasara con los jubilados, con la salud, con nuestra posición geopolítica. Si no nos animamos a criticar a Maduro porque bancamos a Chávez, estamos presos de un símbolo que nos atrasa. Hay temas que tenemos que dar la discusión hacia la sociedad, y ahí está el desafío del conductor del peronismo.

—¿Kicillof puede ser sinónimo de futuro si hace tanto tiempo es parte del ecosistema político?

—Así como uno no puede anclarse en procesos buenos, no podemos pretender que nos apoyen por aquellos momentos buenos. Ahora, tampoco pasa que por cagadas que nos mandamos nos condenarán toda la vida. El peronismo vuelve a ser alternativa cuando se revoluciona. Con los valores básicos de justicia social, independencia económica y soberanía política, tenemos que plantear la agenda del siglo veintiuno, con gente joven, de mediana edad y nuestros viejos. No es real que quien tuvo historia no pueda ser sinónimo de futuro, y te lo dice un viejo de 63 años. Alguien dijo alguna vez que uno se tiene que mover lo suficientemente rápido para estar siempre en el mismo lugar. Hay que analizar y desempolvar el análisis sobre la necesidad de un reformar laboral. Hay que abordar nuestro problema educativo. Hoy tenemos una crisis de demanda en los municipios y, entre los intendentes, vemos cosas nuevas que impactan en el estado municipal.

—¿A qué se refiere?

—Hoy los municipios abordan demandas que van desde las mascotas al ambiente. Desde el arbolado urbano a temas que suceden dentro de la familia y que antes se resolvía en el seno familia. Hoy, eso cambió y lo tiene que resolver el Estado. Hoy llegan a la municipalidad que el hermano no le devuelve el televisor, o que tienen un problema por la vivienda, que la hija se emborrachó y no está, que el hijo salió por la noche y no volvió. Todo esto se volvió parte del sistema de emergencia de un municipio. Entonces, tenés una demanda de asistencia constante y creciente, pero un voto hacia quien quiere eliminar el Estado. Eso lo tenemos que discutir para ver cómo conducimos un proceso para cuidar a los más humildes y que cuatro sinvergüenzas no se roben el trabajado de todos los argentinos con, paradójicamente, el aval de las grandes mayorías que laburan.

Fisher gobernó Laprida entre 2007 y 2019, para luego ser senador provincial por un período. En 2023, volvió a ser electo como intendente (Prensa Municipalidad de Laprida)

—¿Cómo aborda la gobernabilidad de Laprida en este contexto de pocos recursos?

—Estoy hablando parado bajo una línea de alta tensión y a metros de dónde pasa la fibra óptica que conecta Laprida con el mundo. Esto se logró en épocas de mayor responsabilidad del Estado nacional para desarrollar de manera integral la sociedad, bajo la gestión de Néstor y Cristina, y con Julio De Vido. Si esto no lo hacía el Estado, no lo hacía Telecom o cualquier otro porque no le somos rentables. Estoy al lado de una ruta que con mucho costo y esfuerzo mantiene Vialidad Provincial y voy a camino a una ruta nacional que no se mantiene. La realidad es que los municipios no podemos ser deficitarios. La sociedad actual te exige ser eficiente. Si bien hay un clima de votar menos Estado, por otro lado, se exige a quien está cerquita y mano. Bueno, nosotros siempre fuimos eficientes para sostener el apoyo de ciudadanos. Por eso los estados municipales son apoyados. Es claro que hemos restringido nuestro abanico de acciones, pero afrontamos la realidad y contamos con el aporte provincial.

—¿Está de acuerdo con modificar la normativa que limita la cantidad de veces que un intendente puede ser reelecto?

—Cuando en 1994 nos juntamos para determinar nuestro contrato social, le pusimos requisitos a algún bonaerense para que sus conciudadanos lo elijan como intendente. No le pusimos límites en los mandatos porque el mejor filtro es el ciudadano. Con posterioridad, llegó la determinación de un grupo de legisladores de decirles a los ciudadanos que ellos saben más que quienes están cerca del intendente. Entonces, aseguran que es mejor estar cambiando cada dos periodos. Bueno, no hay confirmación empírica de eso. ¿Dónde radica el argumento para decir que cambiar algo es mejor? El que viene puede ser mejor, puede ser peor. Cuando discutimos esto con los legisladores, me ponían el ejemplo de cómo los bolivianos tenían que tolerar 16 años de Evo, pero Merkel estuvo 18 en Alemania. Creo que es algo que se puso en un momento por cuestión de moda y de forma coyuntural. Definitivamente, en algún momento, se sacará esta cuestión de la limitación.

—¿Por qué Milei encuentra los avales para llevar adelante, por ejemplo, esta reforma laboral?

—Porque nosotros no tenemos alternativa. Una representatividad no se construye exclusivamente con lo que vos empujas, sino contra quien te contraponés. Hoy no tenemos esa capacidad porque, como decía antes, no discutimos muchos temas en el peronismo. Está el caso de la reforma laboral y también el de bajar o no la edad de punibilidad. Estuvimos parados en un lugar simbólico que hizo que de algunos temas no hablemos. No puede ser así. Los diputados votaron como votaron y eso no es que se vendieron. Eso se construyó loco, se construyó una mayoría y eso hay que respetarlo. El peronismo es democrático. No somos Macri, Paolo Rocca o el almirante Rojas. Somos descamisados que se juntan y organizan para tener poder. No nos enojemos si otros se organizan. Hoy la sociedad apoya a alguien que dice cuál es la solución. Nosotros no lo discutimos. Discutamos, mañana mismo, cómo los argentinos afrontaremos cuando seamos más viejos cómo será la cuestión previsional. Si no tenés recursos para sostener los derechos, esos derechos no existen. Eso nos pide sociedad al peronismo. No pide dame derechos y no me importa cómo, me piden que sean sostenibles.

—¿Qué futuro observa para el gobierno de Milei?

—Milei creció rápidamente por la ausencia de una alternativa, y así de rápido también se va a caer. En mi pequeña sociedad, en Laprida, hoy hay una preocupación cada vez más grande por el laburo. Cada vez hay menos. Es un distrito donde la principal fuente económica es agropecuaria, principalmente ganadera. Hoy es uno de los mejores momentos para la ganadería, pero no hay una explosión de demanda de empleo. La gente está cada vez peor y no llega a fin de mes. Te dicen que entran 300 paquetes de Shein por semana en una sociedad de 10 mil personas, por lo que los comerciantes enfrentan una crisis terrible. Habrá gente contenta por poder comprar de forma accesible, pero en el fondo, todos saben que es efímero. ¿Nosotros estamos discutiendo esto? ¿Por qué en el peronismo cuando hubo que votar el acuerdo Mercosur-Unión Europea la mitad dijo que estaba bien y la mitad mal? Porque no tenemos discusión interna. Mi esperanza, hoy con el gobernador Kicillof, quien encabeza el PJ de la provincia más potente del país, es que sea el faro de gobernadores que entienden que es imposible seguir con esto. Más allá de que un gobernador levantó la mano porque, no sé, transó para tener fondos y pagarle a la policía, no se lo puede expulsar.

Por Andres Miquel (Página 12)

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba