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“Estoy bien, con ganas de competir”, Tamara Rodríguez desde Cali antes de correr el Sudamericano

Esta sábado la atleta lapridense estará participando de un torneo continental

Con la presencia de la joven lapridense Tamara Rodríguez, la delegación argentina se encuentra instalada en Cali, Colombia para participar del Campeonato Sudamericano U20.

En la casi medianoche de Argentina, con la generosidad que brindan las redes sociales y toda su buena onda, charlamos brevemente con Tamara en Cali, “estoy bien con ganas de competir”, desde nuestro portal solo decirle que disfrute cada segundo dentro y fuera de la pista, y que sea feliz haciendo lo que le gusta.

La CADA designó un equipo de 24 atletas que competirá a fines de la semana próxima en el Campeonato Sudamericano u20 en Cali (Colombia), previo al Panamericano de la misma categoría (San José de Costa Rica).

El recordman sudamericano y campeón olímpico de la Juventud 2018 en lanzamiento de bala, Nazareno Sasia, encabeza esta formación. La misma incluye a todos los atletas argentinos que participaron -y varios lucieron en dichos Juegos de la Juventud, en Buenos Aires: el subcampeón de jabalina Agustín Osorio, Pedro Garrido en 400 metros vallas, Luciano Méndez en salto triple, Lázaro Bonora en disco, Pablo Zaffaroni en garrocha y Julio Nóbile y Tobias Cacciabue en martillo. También entre los hombres estará el ascendente velocista Franco Florio, el recordman de vallas Gabriel Moretta, Tomás Ferrari en salto en alto e Iraha dos Santos en salto en largo.

El equipo es integrado por la recordwoman de velocidad Guillermina Cossio, Catalina Ríos, las mediofondistas y fondistas María Verónica Pérez Manzini, Eugenia Fairhurst y Tamara Rodríguez, la vallista Candela Beláustegui, las saltarinas Sofía Levrino, Luciana Gómez-Iriondo y Sofía Hryncyszyn (ambas en garrocha), además de Mariam Buenanueva, Ana Paula Corbalán y Victoria Claret.

Cali, casi medio siglo atrás…

Este fin de semana, el Campeonato Sudamericano Juvenil (ahora denominado «u20») se celebrará en Cali, Colombia. En esta oportunidad, en el estadio Pedro Grajales, muy cerca del tradicional reciento de la misma ciudad, el Pascual Guerrero, que fuera la sede de los Juegos Panamericanos de 1971 y -hace pocos años- del Mundial u18. Justamente en el Pascual Guerrero, entre el 9 y 12 de octubre de 1970, se realizó la octava edición de estos sudamericanos «juniors» que -entre 1970 y 1980, inclusive- estuvieron reservados para atletas menores de 19 años (o u19). Y es oportuno recordar que en aquel momento, el equipo argentino, comandado técnicamente por Fernando Rodríguez Facal, logró un magnífico primer puesto. Totalizó 11 medallas de oro, 10 de plata y 5 de bronce, y se impuso por puntaje en todas las categorías: hombres (136, seguido por el local con 100), damas (83 puntos) y en la genral (219 unidades, Chile segundo con 145 y Brasil tercero con 125).

El comentario de El Gráfico, escrito por el inolvidable y querido Ernesto Patrono, señalaba: «Una prueba inequívoca del potencial humano que hay en nuestra juventud y que aflora apenas le ponemos a su alcance alguna cantidad de pequeños alicientes. El ochenta por ciento del plantel proviene del interior del país. La mayoría se entrena en condiciones totalmente desfavorables». Nilo Bonell, el kinesióloo dele equipo, contaba que «esta embajada es auténticamente argentina, con hombres y mujeres pertenecientes a todas las clases sociales, pero que convivieron con un tremendo sentido nacional dentro y fuera de la pista. Nos contagió la emoción a todos».

La gran figura era una velocista, Irene Margarita Fitzner, quien apenas tenía 15 años y había asomado en la temporada anterior, proclamándose campeona nacional absoluta de los 100 metros. Atleta de la Sociedad Alemana de Gimnasia, Fitzner logró esa prueba en Cali con 12s4, aventajando por una décima a quien luego se convertiría en la principal estrella histórica del atletismo de Perú, Edith Noeding. En los 200 metros, Fitzner triunfó con 25s.2 y allí hubo doblete argentino, ya que la escoltó otra atleta de su misma generación: Beatriz Eva Allocco, en su aparición internacional. «Betty» Allocco, entrenada por Don Francisco Mura, se consagraría, tiempo más tarde, como la mejor velocista argentina de la historia. Irene y Beatriz unieron sus fuerzas junto a dos velocistas de GEBA, Alicia Masuccio y Patricia Morone, para marcar 47s.9 y ganar la posta 4×100… A esta altura, conviene recordar también que Irene es la mamá de otra atleta argentina que también hizo historia y que aún se mantiene en nuestra elite: Jennifer Dahlgren.

El otro título argentino en el sector femenino llegó con la mendocina Sofía Módica, quien marcó 11,45 m. en lanzamiento de bala.

Entre los hombres, los velocistas argentinos se destacaron en 200, donde Rubén Paulo (21s9) y Jorge Villanueva (22s1) terminaron detrás del local Julio Escobar (21s6). El séptimo puesto en esa prueba, así como la medalla de bronce en los 100, fue para el representante de Ecuador, Abdallah Bucaram, mucho tiempo más tarde presidente de su país…

Uno de los nombres destacados del equipo argentino fue José Luis Báez. Oriundo de Puerto Belgrano, pero residente desde muy chico en Roque Sáenz Peña (Chaco), representaba a la Federación tucumana, ya que no había organización atlética en su provincia. Auténtico talento, logró los 400 llanos con 49s3 y marcó 1m53s6 para terminar 2° en los 800, detrás del venezolano Héctor López. Báez se radicó en Houston (EE.UU.) pero, lamentablemente, falleció joven. También de Roque Sáenz Peña era Timoteo Buckwalter, el garrochista que logró la medalla de plata… y que también se radicó en EE.UU., donde llegó a tener buenos resultados como decathleta.

Darío Pignataro, quien provenía de Luján y competía para Leandro N. Alem de Genral Rodríguez, logró el salto en alto con 1.86 m y fue subcampeón del hexathlon (sus hijos también se destacarían en nuestro deporte). Otros triunfos argentinos llegaron con el vallista cordobés Francisco Rosetto (15s2 en 110m), el saltarín santafesino Aníbal Cabrera (13.99 en triple), el lanzador mendocino Carlos Elías (15.64 en bala), el platense José Sarti (disco) y el cordobés Edgardo Mazzeo (45.42 en martillo).

Era una época donde, para los nuestros, competir en una pista sintética (tartán en ese caso) era toda una novedad. Y donde los garrochistas como Buckwalter sólo podían disponer de implementos de metal, ya que los de fibra de vidrio (o los «fiberglass») eran un lujo.

Otras épocas, en fin, ya muy lejanas. Pero que valen recordar, por lo que fue aquella generación. Y porque ahora, otro grupo de atletas argentinos parte hacia Cali con la misma ilusión.

FOTO: Alicia Masuccio, Beatriz Allocco, Irene Fitzner y Patricia Morone, campeonas de la 4×100. (El Gráfico)

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